El respeto de los demás empieza por el que te das a ti misma.
Cuando algo te incomoda, puedes elegir cambiar el foco. Aceptar no significa resignarse: a veces es simplemente una decisión inteligente que te permite estar en paz con aquello que no puedes modificar y que amenaza tu bienestar.

Háblate bien. Háblate bonito.
No eres tu pasado; eres lo que haces hoy.
No permitas que las etiquetas antiguas —las que un día te pusiste o te pusieron— sigan definiéndote.


El secreto de la vida es estar presente en lo que vives.
No en el pasado, ni en lo que aún no ha ocurrido. Estar aquí, en este momento exacto, con lo que eres y con lo que sientes, aunque no siempre sea cómodo.

¿Qué es lo que te hace sentir mal ahora?
A veces la ansiedad llega cuando intentas llenar un vaso que ya está rebosando. Te encuentras en casa, con el chándal listo para ir al gimnasio, pero en realidad estás intentando recoger lo que queda de ti, ordenar lo que pesa por dentro.

Y ahí está la verdad que casi nadie dice:
estar presente no siempre es bonito, pero sí auténtico.
Es mirarte sin huir, sin disfraz, sin prisa.
Es darte espacio para sentir y entender que no tienes que poder con todo.

El secreto de la vida no es la perfección.
Es elegir lo que te hace bien, soltar lo que no puedes cambiar y volver a ti, una y otra vez.

Aquí. Ahora. Contigo.

Maria M

Posted in

Deja un comentario